01 Ene Desde Okinawa con amor
Pasa con los Yakuza como con las familias grandes: tenés al hermano exitoso y querido (el Yakuza 0), al problemático pero carismático (el 5) y al que se fue a vivir al campo y te habla de las estrellas. Ese último es Yakuza 3, un juego que en 2009 nos sacaba de Kamurocho para ir a gestionar un hogar de niños en Okinawa. Era un cambio radical, lento, lleno de pesca, béisbol y conversaciones sinceras. Y ahora, con Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties, Sega lo saca del cajón de los recuerdos, le pone el motor gráfico Dragon Engine moderno y le añade una historia nueva. ¿El resultado? Un juego que mejora donde más le dolía, pero que no puede escapar de su ADN más… contemplativo. No vengas a buscar solo acción.
Jugamos la versión completa de Yakuza Kiwami 3 Dark Ties en PlayStation 5. Pero el juego estará disponible también en Xbox, PC, y Switch 2.
Si en Yakuza 0 eras un lobo joven hambriento, aquí sos Kiryu convertido en padre adoptivo de nueve chicos en el orfanato “Morning Glory” en Okinawa. El juego original era famoso (o infame) por bajar diez mil cambios: pasabas horas pescando, ayudando con las tareas escolares, jugando al bowling con los chicos, y la estructura general era que vos tratabas de hacer vida normal después de retirarte, pero los yakuza no te pueden ver bien, entonces cada tanto viene algún mafioso a arruinarte la paz con una pelea, intentando llevarte de vuelta. Así, la historia principal cuando aparecía, era un menjunje de espías, traiciones y un villano llamado “Mine”, de los más carismáticos de la saga.
El Kiwami, a esta altura sinónimo de “Remake”, le hace lo obvio: trasplanta todo al Dragon Engine. Tanto Kamurocho y Okinawa respiran como nunca. Los neones chorrean luz, la lluvia refleja el asfalto y las peleitas callejeras son un festival de fluidos, combos y muebles voladores. Lo más importante: el combate se moderniza. Ya no es ese sistema tieso de brawler de PS3, sino algo más cercano a Yakuza 6 o Kiwami 2. Más fluido, con encadenamientos más naturales y esa sensación de peso bestial que tiene Kiryu. Solo por eso, ya vale la pena, incluso si sos de los que odiaban lo “viejito” del original.



