¿Cuán bueno está Resident Evil Requiem?
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¿Cuán bueno está Resident Evil Requiem?

Estamos frente a un survival horror en la longeva saga de Capcom. No es ni primera ni tercera persona (ni segunda, no te hagas el vivo), sino que cuando abrís por primera vez te pregunta “ey, tenés estos dos personajes, ¿qué cámara querés con cada uno?”, y ahí elegís. Te recomendamos muchísimo que hagas caso a los consejos: una de las que vas a controlar es a Grace, la chica “nueva” en la saga. El mismo juego te recomienda jugarla en primera persona para enfatizar los elementos de terror. El otro es el ya legendario “papitoLeon Kennedy, el as de espadas de verse fachero con y sin mugre. Acá sugieren agarrarlo en tercera persona para enfatizar la acción. De eso se trata el juego: avanzar mientras vivís la historia. Vas a meterte de lleno en su mundo y en ciertos puntos te van a hacer cambiar de personaje para progresar.

Lo de cambiar de personajes en estas historias no es una novedad: el criticadísimo Resident Evil 6 destacaba por tener 3 (4, jeje) campañas donde cambiabas de héroes dependiendo del mood, mientras que en otros tantos tomabas control de algún personaje particular por alguna secuencia temporal. Sin embargo, este título es la primera vez desde Code Veronica que tiene una trama pensada en torno a dos puntos de vista, y más importante, donde cada sección está creada en torno a un ambiente y estilo de juego diferente que encaja con lo que quieren contar. No es caprichosa la contraposición terror-acción – está cuidadosamente calculada para tensionar, relajar, avanzar y dar distintas vibras. Ahí tiene Requiem su mejor característica: te crea un todo consistente donde cada héroe se siente único y siempre te tira algo nuevo para que nunca te sientas cómodo y aletargado.

Las secciones de Grace son más parecidas a un juego de exploración y puzzles ligeros. Te tenés que mover entre áreas, intentando esquivar enemigos porque la piba pesa 55 kilos mojada y hasta disparar sus armas puede resultar difícil. El combate más fácil de ganar es aquel que no se pelea, entonces tomás refugio, te agachas detrás de macetas, usas botellas vacías para hacer ruido y distraer y te moves con cautela matando a los enemigos justos porque todo recurso escasea. Leon, en cambio, es un psicópata que porta un arsenal, una máquina de muerte, plomo y fuego cuidadosamente preparada para seducir a quien se le ponga delate. En sus secuencias no solo variás tus estrategias balanceando las balas que tengas, sino que te desplazas por todos lados, recoges cosas del piso, calculás los tiros en las rodillas para hacer trastabillar y derrotar de un hachazo… lo que viste en Resident Evil 4, pero con más estilo.

Leon y Grace son el yin y el yang, completamente diferentes pero complementarios. La fragilidad y tenacidad de Grace hará delicias con aquellos que disfrutaron de RE7 y su espectacular gore donde cada mordida tiene peso y cada bala puede ser la última. Cuando sientas que no puedas más, que la situación te supera, llega Leon y la descarga de adrenalina es explosiva, necesaria, calculada. Pero la acción sin contexto no sirve de nada, así que cuando vuelvas a Grace y te encuentres con la variedad de escenarios, puzzles y objetivos de navegación te va a rascar una parte totalmente diferente del cerebro. Está, hablando mal y pronto, balanceado como los dioses y es imposible cansarte. Solo hay una secuencia que se hace un poco larga y que no te vamos a spoilear, pero te vas a encontrar dando varias vueltas y preguntándote a dónde ir con nuestro amigo Leon. Nuestro consejo: se inteligente y no dudes de utilizar el mapa que está re bien señalizado. Usá los elementos que tenés para resolver las situaciones que te proponen.